Noviembre 8, 2009...9:14 pm

Pura progresía (Artículo publicado en el semanario “El Noroeste”)

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La ceja lo dice todo

La lectura entrelíneas de la última encuesta de población activa (EPA) dice que la gente está tirando la toalla. Ni siquiera salen de casa a buscar trabajo porque presumen con certeza que no lo van a encontrar. Solo los muy necios o los más sectarios son capaces de confundir con brotes verdes las setas envenenadas que crecen en la economía española, regadas y mimadas por el gobierno socialista a base de abono presupuestario que lleva al país directamente a la ruina. España no es un barco a la deriva. Es un buque guiado por su capitán Zetapé directamente al desastre, en la dirección equivocada, cada vez más rápido. Más madera. Es un barco en el que estamos todos: familias, empresas, autónomos, ayuntamientos, comunidades autónomas. El gobierno domina el timón, la sala de máquinas y las velas. Los demás sólo tenemos un humilde remo con el que tratar de corregir contracorriente la trayectoria de un país que hace aguas y se ha separado del resto de naciones desarrolladas, que ya van saliendo de la tormenta.

El gobierno socialista pasó su primera legislatura diciendo que la economía iba como un tiro y no movió ni un dedo para conservar el crecimiento. Cuando llegó la crisis primero la negaron, después le quitaron importancia y por último no hacen absolutamente nada por salir de ella, sino todo lo contrario. Al son de la cantinela de unas políticas que ellos llaman “sociales” y que consisten en generar más paro, hay aun unos pocos que todavía se dejan engañar por los cánticos “progres”. Las conclusiones son claras: los parados no quieren los subsidios de cuatrocientos euros al mes. Los desempleados quieren trabajar, cobrar una nómina, cotizar a la seguridad social, pagar IRPF y poder hacer una vida “normal”. Para eso es necesaria una economía dinámica, con la confianza necesaria que permita invertir, crear negocios y que así se generen puestos de trabajo. Igualmente las familias necesitan confianza para consumir y a partir de ahí, los comercios venden, las fábricas trabajan y se emplea a personas.

Un Estado va camino de la bancarrota si solo da subsidios, porque soluciona muy poca cosa a corto plazo y ninguna a medio o largo plazo. No resuelve problemas a las familias en paro, hace cada vez más grande la inmensa bola de nieve del desempleo y encima, como cada vez son menos los que trabajan, el Estado tiene menos ingresos por impuestos y cotizaciones, por lo que su única salida, mientras dure, es el endeudamiento. La deuda pública es adquirida principalmente por los ahorradores y los bancos, lo que provoca un efecto expulsión al sector privado, productivo y generador de empleo, que ve como los bancos tienen dinero para la deuda pública, pero no para dar un préstamo a una industria, para renovar una póliza necesaria en el mantenimiento de un negocio o para conceder una hipoteca que permita a un joven emanciparse.

La capacidad destructiva del actual gobierno socialista para la economía española no tiene comparación en la historia, por muy para atrás que nos remontemos.

Pero lo más preocupante de todo es que la capacidad destructiva de Zapatero se está cebando en una generación de jóvenes que lo van a tener muy crudo para encontrar acomodo laboral en la sociedad española. Una generación a la que lo único que ofrece el actual gobierno socialista es poder abortar sin que se enteren sus padres. Pura progresía.

www.salvagomez.es

 

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