Marzo 16, 2009...1:56 pm

El problema de España: el 3 por ciento (reflexiones en “El Noroeste”)

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Para que un médico pueda curar una enfermedad hay que tener una serie de cosas claras: un diagnóstico acertado, unas medicinas efectivas y la seguridad de que los posibles efectos secundarios del tratamiento van a ser mínimos en relación a la salud que se quiere conseguir.

En economía la dinámica es parecida. Ante un problema hay que saber porqué se ha producido, se deben aplicar las medidas necesarias y explicarle a la sociedad que esas medidas pueden implicar sacrificios para conseguir un futuro mejor.

Se sigue hablando de “crisis internacional” y parece que somos los economistas del mundo los que tenemos que resolver la papeleta. Y es cierto, pero los políticos “no les dejamos”. Y esto lo dice un servidor en la doble condición de economista apasionado por esta ciencia y político a escala municipal. La palabra “sacrificio” sigue siendo tabú para muchos dirigentes que no están dispuestos a que la mayor crisis de la historia reciente y 4 millones de parados les amarguen el progresismo.

Ser progre estuvo muy bien en el periodo 2004-2008: el PP dejó una economía funcionando a pleno rendimiento. España era una máquina de generar empleo, ingresos e inversión extranjera que parecía funcionar sola. Zetapé se olvidó de echar combustible a la máquina y se dedicó a las fotos, a los artistas y a los debates estériles. Los demás avisábamos de que la economía no funciona sola, que había que aprovechar las vacas gordas para resolver las rigideces de nuestra economía y el tiempo, como siempre, ha dado y quitado razones.

Ante la pregunta de hasta cuando seguirá creciendo el paro, los economistas tenemos una respuesta clara: el 3%. España necesita tener crecimientos económicos por encima del 3% para generar empleo neto. Esta cifra es mayor que la de cualquier país europeo o americano y es la terrible condena de nuestra economía. La rigidez del mercado laboral español, su falta de productividad y de competitividad lastran nuestro futuro de forma que solo los crecimientos “efectistas” de sectores como la construcción, por su intensidad en mano de obra, son capaces de llevar a España a crecimientos por encima de ese 3%.

Por tanto no se trata de que el modelo económico basado en la construcción nos haya llevado a esta situación, es que mientras no se rebaje ese tablacho del 3% no habrá otra manera de contener el paro que no sea mediante estos sectores de rápido crecimiento.

Está difícil que la construcción pueda ejercer ese papel de levantar la economía española en estos tiempos y con la que está cayendo. Entonces no hay más solución que bajar esa barrera del  3% a un 1% o a un 2%, es decir, hacer que España pueda generar empleo neto con crecimientos menores que los acostumbrados en los últimos años. Eso solo se consigue con REFORMAS, con AUSTERIDAD y con SACRIFICIO. En estas tres palabras se resumen las recetas para salir de la crisis diferencial española.

En unos meses el mundo, Europa y España tocarán fondo y empezarán a crecer tímidamente. Los países con los deberes hechos crearán empleo y mejorarán sus niveles de vida.

Si las medidas no se toman (y no parece que Zetapé vaya por ese camino), en España mientras, nos faltarán dedos en una mano para contar millones de parados.

www.salvagomez.es

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