Ahí he dejado dos artículos que se me habían quedado “colgados” y no había publicado en la web. Ciertamente tengo un poco abandonada mi dinámica epistolar, pero amenazo con volver.
Un saludo a los sufridos lectores
Ahí he dejado dos artículos que se me habían quedado “colgados” y no había publicado en la web. Ciertamente tengo un poco abandonada mi dinámica epistolar, pero amenazo con volver.
Un saludo a los sufridos lectores
En medio del mes de agosto, Zapatero hizo volar a sus ministros desde sus destinos vacacionales hasta Moncloa, supuestamente para aprobar el proyecto de Ley de Economía Sostenible. Después de aquel Consejo de Ministros nada se dijo de este proyecto porque nada había escrito después del título. Aquel día el Gobierno se reunió, en realidad, para resolverle la “papeleta” del futbol a sus amigotes de la Sexta aprobando la TDT de pago (Gol Tv), de igual manera que años atrás lo hicieran con Polanco, montando “cuatro” a partir de un canal con licencia de pago como canal +. Ambos cambios por “decretazo”, sin concurso público, ni libre concurrencia, ni nada que se le parezca. Como único mérito, la amistad del jefe ZP.
De forma parecida esta semana hemos asistido al debate de la Ley de Economía Sostenible que, como ya podíamos imaginar, no es más que un refrito de titulares progres y desgastados que, en nada ayudan a salir de la crisis ni a refundar la economía española sobre bases sólidas.
Es más, resulta que el Gobierno de España quiere aprovechar la tramitación de esta ley para “colar”, en letra pequeña, importantes reformas que no quiere afrontar cara a cara con los ciudadanos. No solo estamos ante un gobierno incompetente, es también un gobierno cobarde, porque de “tapadillo”, bajo el rótulo luminoso “economía sostenible” introduce como disposición final una norma para que el Gobierno pueda cortar Internet y suprimir páginas webs, blogs y redes sociales sin autorización judicial alguna. Igualito que en China y en Cuba. Tal como le piden a Zapatero sus amigos de la Sgae.
Ahora que celebramos el aniversario de nuestra Constitución, Zapatero se carga de un plumazo la presunción de inocencia, el derecho a la intimidad y la libertad de expresión. ¡Toma ya!. Solo la movilización que los internautas han iniciado nos puede salvar de esto.
Y mientras nuestro Presidente sigue exaltando la amistad, tenemos que asistir al debate hueco de una Ley de Economía Sostenible, que debería aportar soluciones al paro y a la recesión económica y que sin embargo, nos muestra a unos gobernantes que siguen mareando la perdiz y subiendo los impuestos.
Por cierto, la semana pasada escribía acerca de la subida de las tarifas del agua del Trasvase Tajo-Segura, que el gobierno ha incrementado en un 70%. Pues bien ya tenemos la traslación a los recibos del agua potable. Esta semana nos ha llegado la comunicación de la Mancomunidad del Taibilla que incrementa la tarifa para los municipios en un 8%. ¿Esto también es sostenible José Luís?.
En los últimos tiempos la política no vive su mejor momento. Los que hemos decidido dedicar una parte de nuestra vida a mejorar la vida de nuestros paisanos desde la representación política tenemos que lidiar demasiadas veces con titulares de prensa que hablan de hazañas de algunos “aprovechados” que buscan más el beneficio propio que el colectivo.
El de concejal y de pueblo (o ciudad pequeña), es con seguridad, el cargo político más difícil que existe en la política española. Los problemas te llegan en el despacho, por la calle o en el ascensor de casa, y no puedes tardar mucho en resolverlo, porque en esos mismos sitios te lo van recordando una y otra vez. También hay alegrías. Muchas, cuando se consiguen triunfos para el municipio que implican una mejor calidad de vida para todos y en estos casos la satisfacción es enorme.
Por eso un piensa que todos los que estamos en política local en Caravaca queremos lo mejor para nuestro municipio. En estos días estamos absolutamente atónitos ante el disparate cometido por el grupo municipal socialista en nuestro Ayuntamiento. Los concejales socialistas han confundido la disputa política contra el adversario popular con el ataque directo a los intereses generales del pueblo de Caravaca de la Cruz. Han tomado como propias las exigencias económicas de una unión temporal de empresas contra el Ayuntamiento, despreciando no sólo las opiniones de los concejales del gobierno local, sino los informes técnicos y jurídicos que quitan la razón a la empresa en sus demandas. Sin duda se trata de un hecho sin precedentes que confío rectifiquen, antes de que los caravaqueños empiecen a preguntarse de qué lado están los concejales del PSOE y porqué defienden con tal vehemencia a esta empresa en su intento de que el Ayuntamiento le resuelva sus problemas económicos.
Mientras tanto, nosotros seguiremos trabajando para llegar a la mejor solución posible en este asunto, pero no en la forma que el PSOE y la empresa pretenden, que es pagando más de 10 millones de euros de todos los caravaqueños.
Cambiando el tercio y para que nadie diga que esta semana no hablo de nuestro estelar presidente Zapatero, resulta que en el Consejo de Ministros inmediatamente anterior a la gran manifestación de agricultores en Madrid, aprobaba la penúltima vuelta de tuerca contra nuestro sector agrícola y contra la economía de las familias murcianas: el Gobierno socialista aprobó hace unos días una subida del 70% en las tarifas del agua del Trasvase Tajo-Segura y otra subida similar para el agua trasvasada de consumo humano que distribuye la Mancomunidad de Canales del Taibilla, entidad dependiente del Ministerio de Medio Ambiente. No tardará mucho la Mancomunidad en repercutir ese encarecimiento en el recibo del agua potable.
En fin…¿será esto un anticipo de la “Economía sostenible” y de futuro?.
Anoche estuve acompañando a los compañeros de Nuevas Generaciones del PP de Caravaca de la Cruz, que han renovado su directiva. La verdad es que me sorprendí de la fuerza, el empuje y las ganas que demostraron los chicos y chicas que han entrado a la formación. Se acabaron los estereotipos trasnochados de otras épocas, ni son los famosos “Ni-Ni” que la izquierda ha puesto de moda. Son gente con ganas de trabajar por su pueblo, por su Región y por España.
Les felicito y les animo desde aquí.
Una oposición escasa de ideas y condicionada desde fuera. Esto es lo que pudieron ver los espectadores del último Pleno que celebró el Ayuntamiento de Caravaca la semana pasada. Escasa de ideas porque ante su falta de criterio, les faltó tiempo para posicionarse al lado una empresa que plantea sus cuitas al Ayuntamiento y en contra del pueblo de Caravaca, aquel al que han jurado o prometido defender.
Resultó curioso ver como aquellos que llevan falsamente el aura de los “derechos sociales de los desfavorecidos”, a la hora de elegir escojan ir contra el Ayuntamiento y a favor de la empresa y los millones de euros que reclama.
Sin duda una postura más prudente les hubiera dejado menos en evidencia y les habría alejado de la imagen que dieron, pareciendo los abogados de las constructoras en un juicio contra el consistorio caravaqueño.
Gobernar no es fácil, y menos en un momento como el actual. Hay que recordar que el asunto del que hablamos se inició en el año 2006, cuando en un concurso público, una generosa Unión Temporal de Empresas formada por constructoras de primer orden de la Región, ofertó obras por valor de 15 millones de euros a cambio de los terrenos del actual campo de futbol. Sin duda era una magnífica operación, beneficiosa para los vecinos de Caravaca que así podían contar con infraestructuras, jardines, campo de futbol e instalaciones nuevas, difíciles de acometer con los presupuestos ordinarios; y favorable para las empresas que podían contar con suelo urbano y magníficamente situado, para realizar sus promociones de viviendas.
El contrato vigente ha ido solventando con acuerdos todos aquellos problemas que han ido surgiendo durante la evolución de las obras,… justo hasta que la CRISIS llegó a nuestras vidas. Las de todos: familias, comercios, ayuntamientos y por supuesto, constructoras que han sido las primeras perjudicadas por la política económica socialista.
Tal vez la clave del asunto esté en que los terrenos del antiguo campo de fútbol se han devaluado y ya no valen 15 millones de euros. Quizás el problema sea que hay un contrato firmado por la UTE donde se compromete a esos 15 millones de euros y ahora lo quiere rescindir, porque ya no es rentable. Posiblemente si no tuviéramos la crisis actual no estaríamos hablando de este asunto.
Pero eso al Psoe local le es indiferente. Prefieren desgastar al equipo de gobierno municipal, previo pago de una millonada, antes que defender unidos los intereses de todos los caravaqueños. Se han retratado.
Es una pena, pero esto eclipsó el resto del Pleno, donde debatimos asuntos tan importantes como la bajada de impuestos (IBI rústico, construcciones, plus valía) y las bonificaciones y facilidades para abrir negocios y crear puestos de trabajo estable.
También se aprobó la creación de la Comisión Especial de Sugerencias y Reclamaciones y la Oficina de Quejas y Sugerencias. Una innovadora fórmula de interrelación entre el ciudadano y su Ayuntamiento.
De estas cosas no habla la oposición, aunque lo significativo no es que se hable de las cosas. Lo fundamental y lo que realmente importa a la gente es que se lleven a cabo. Seguimos trabajando.

La lectura entrelíneas de la última encuesta de población activa (EPA) dice que la gente está tirando la toalla. Ni siquiera salen de casa a buscar trabajo porque presumen con certeza que no lo van a encontrar. Solo los muy necios o los más sectarios son capaces de confundir con brotes verdes las setas envenenadas que crecen en la economía española, regadas y mimadas por el gobierno socialista a base de abono presupuestario que lleva al país directamente a la ruina. España no es un barco a la deriva. Es un buque guiado por su capitán Zetapé directamente al desastre, en la dirección equivocada, cada vez más rápido. Más madera. Es un barco en el que estamos todos: familias, empresas, autónomos, ayuntamientos, comunidades autónomas. El gobierno domina el timón, la sala de máquinas y las velas. Los demás sólo tenemos un humilde remo con el que tratar de corregir contracorriente la trayectoria de un país que hace aguas y se ha separado del resto de naciones desarrolladas, que ya van saliendo de la tormenta.
El gobierno socialista pasó su primera legislatura diciendo que la economía iba como un tiro y no movió ni un dedo para conservar el crecimiento. Cuando llegó la crisis primero la negaron, después le quitaron importancia y por último no hacen absolutamente nada por salir de ella, sino todo lo contrario. Al son de la cantinela de unas políticas que ellos llaman “sociales” y que consisten en generar más paro, hay aun unos pocos que todavía se dejan engañar por los cánticos “progres”. Las conclusiones son claras: los parados no quieren los subsidios de cuatrocientos euros al mes. Los desempleados quieren trabajar, cobrar una nómina, cotizar a la seguridad social, pagar IRPF y poder hacer una vida “normal”. Para eso es necesaria una economía dinámica, con la confianza necesaria que permita invertir, crear negocios y que así se generen puestos de trabajo. Igualmente las familias necesitan confianza para consumir y a partir de ahí, los comercios venden, las fábricas trabajan y se emplea a personas.
Un Estado va camino de la bancarrota si solo da subsidios, porque soluciona muy poca cosa a corto plazo y ninguna a medio o largo plazo. No resuelve problemas a las familias en paro, hace cada vez más grande la inmensa bola de nieve del desempleo y encima, como cada vez son menos los que trabajan, el Estado tiene menos ingresos por impuestos y cotizaciones, por lo que su única salida, mientras dure, es el endeudamiento. La deuda pública es adquirida principalmente por los ahorradores y los bancos, lo que provoca un efecto expulsión al sector privado, productivo y generador de empleo, que ve como los bancos tienen dinero para la deuda pública, pero no para dar un préstamo a una industria, para renovar una póliza necesaria en el mantenimiento de un negocio o para conceder una hipoteca que permita a un joven emanciparse.
La capacidad destructiva del actual gobierno socialista para la economía española no tiene comparación en la historia, por muy para atrás que nos remontemos.
Pero lo más preocupante de todo es que la capacidad destructiva de Zapatero se está cebando en una generación de jóvenes que lo van a tener muy crudo para encontrar acomodo laboral en la sociedad española. Una generación a la que lo único que ofrece el actual gobierno socialista es poder abortar sin que se enteren sus padres. Pura progresía.
Desde que Zapatero de nuestros amores llegó al poder, por accidente y para desgracia de todos menos de la SGAE, hemos tenido que convivir con hechos y sucesos que poco podríamos imaginar. Desde la sentada oficial ante la bandera norteamericana, la negociación con ETA, el Estatuto catalán o la derogación del Trasvase del Ebro, hasta nuestras dignísimas amistades internacionales: Hugo Chavez, Evo Morales, Castro,… Pero sin duda lo más dañino para la democracia española es el intento de él, con buena parte de la izquierda por volver al año 31 y clasificar a los españoles entre buenos (los de izquierdas) y malos (los de derechas).
La Constitución española ha cumplido ya sus primeros 30 años y para algunos, parece que ya ha durado bastante. Para ellos ahora toca la revancha, casa a casa, familia a familia, pueblo a pueblo. Levantando tumbas si hace falta. Como en el 36.
Son aquellos que piensan que los muertos de la izquierda valen más que los de la derecha, los que no están dispuestos a admitir la Transición, los que se quieren cobrar una venganza que ya a nadie importa. Es la memoria histérica de algunos por reescribir los libros de historia. Hablar del pasado en lugar de preparar el futuro.
La semana pasada en este mismo periódico alguien se pasó de frenada. Espero que lo reconozca y pida disculpas a un buen hombre al que han acusado de hechos gravísimos sin pruebas y sobre todo siendo mentira. Paco Soler no necesita defensa. Su labor por los más pobres del pueblo, los gitanos y los inmigrantes se defiende sola. Hay que ser muy déspota para cometer esta canallada y atacar en lo personal a quien, desde Cáritas y muchas veces con dinero propio ha cubierto necesidades básicas de familias que nada tienen que comer.
Nos sobran en este país los revanchistas de colmillo retorcido, de guadaña y martillo, pero sobre todo nos sobran en Caravaca, porque el que piensa en venganzas es incapaz de trabajar por la prosperidad de las gentes.
Nos sobran esos y nos faltan más personas como Paco Soler, que trabajan por lo demás antes, ahora y siempre.
Si, Paco Soler tiene un defecto. Un defecto que solo pueden ver los más intolerantes: Paco Soler es de derechas, ¿y qué?
Ya están hechas las cuentas: cada familia española, de media va a pagar 800 euros más al año en impuestos al gobierno de España por la subida del IVA, la subida del Impuesto de la Renta, por la eliminación de la bonificación de los 400 euros y la subida de las retenciones del capital.
Zapatero va a subir el IVA “normal” un 12,5% y el reducido, aquel que afecta a productos básicos de primera necesidad un 14,3%. Sin duda este es el más fiel reflejo de las políticas sociales que tanto parecen preocupar al Presidente. Todo será más caro. Todo. Y lo peor es que no servirá para nada: no aumentará la recaudación, el Estado no tendrá más dinero para sus “políticas sociales” y las familias tendrán de media 800 euros menos en su bolsillo para gastar. Lo que sucede después está claro: las familias gastan menos, baja el consumo, menos actividad económica, más paro y menos recaudación por impuestos para el Estado. No solo esto, también la subida del IVA va a provocar subida de precios que pueden llevarnos a una inflación que obligue a subir convenios, salarios y todas las prestaciones sujetas al IPC. Las cuentas de Zetapé, más gastos y menos ingresos, por lo tanto más déficit, más impuestos y así hasta el infinito. Los socialistas que ahora nos gobiernan han dejado a su suerte a este país y aplican aquello de “el último que cierre la puerta y apague la luz”.
En estos tiempos en que todo se “congela” o baja (precios, sueldos, pensiones,etc…) la gran subida de impuestos del gobierno socialista (12,5% y 14,3% en el IVA) se convierte en una prueba más, de las muchas que ya llevamos, de la incompetencia absoluta de unos gobernantes que siguen sin entender que el objetivo es que la gente tenga un trabajo y cobre una nómina con sus retenciones y sus cotizaciones sociales. La gente corriente no quiere los subsidios de miseria de Zetapé, reclaman alguno de aquellos cinco millones de empleos creados en España gracias a las políticas económicas acertadas de los gobiernos del Partido Popular entre 1996 y 2004. Ahora con este gobierno socialista son también cinco millones, de parados.
Nuestro fenómeno social elevado a presidente del gobierno ha dicho esta semana que nos va a subir los impuestos un 1,5% del PIB. Le faltan 15.000 millones de euros que nos va a pedir a todos los españoles a modo de derrama generalizada y seguramente, injustamente distribuida.
El Gobierno de España domina casi todo el panorama impositivo español. El IRPF, el IVA, Impuesto de Sociedades y las cotizaciones sociales representan la inmensa mayoría de los ingresos de las administraciones públicas españolas. De hecho la política fiscal de ingresos se basa en la regulación de los tipos impositivos de forma que se obtenga una mayor recaudación o sirva de incentivo a determinadas actividades económicas.
Los partidos políticos de izquierdas suelen basar su actuación en subir los impuestos para, supuestamente, obtener más recursos públicos. Sin embargo desde el centro y la derecha política se entiende que sacar dinero del bolsillo de los ciudadanos rara vez tiene efecto positivo en la economía. De hecho las subidas de impuestos contraen la economía, de forma que las familias tienen menos dinero para gastar, compran menos bienes y servicios y por tanto esto tiene un efecto perjudicial en el comercio y la industria. En resumen menos actividad económica y la consiguiente pérdida de puestos de trabajo.
Por supuesto, en momentos de recesión económica como la actual, la subida de impuestos va a ser aun más demoledora: desempleo, pobreza y menos recaudación para el Estado por la menor actividad económica.
Zapatero está tratando de colocarnos el falso mensaje de la solidaridad. Más impuestos para más política social, pero el resultado de esto es que va a haber mucha más gente pasándolo mal. Al final el único objetivo de Zetapé es asegurar votos a cambio de subsidios. Algo que ya ha experimentado con éxito el PSOE en dos regiones españoles, por cierto, las menos productivas de Europa.
Zapatero no quiere salir de la crisis, le interesa electoralmente y sus últimos mensajes van en esa dirección.
La dirección de salida de la recesión es la contraria. Generar confianza bajando las retenciones en las nóminas a los que trabajan para que gasten más, mejorar las condiciones para atraer capitales inversores extranjeros y definir un camino que, aunque duro y tortuoso, nos devuelva al crecimiento económico, aportando la confianza necesaria. De esta forma con menores impuestos el Estado obtiene más recursos porque hay más gente que paga impuestos. Hay más que pagan y por eso tocamos a menos. Lo contrario de lo que nos ofrece el PSOE, que además ahora quiere volver al ladrillo “para que la recuperación sea vigorosa” (Zapatero 8 sept 2009).
Sin duda ni la subida de impuestos ni las visitas estos días a España de los revolucionarios Hugo Chavez y Evo Morales mejoran nuestra posición económica.

Iluminado
No doy crédito. He redactado este artículo a la hora límite del cierre de la edición de “El Noroeste” esperando el último desmentido, un nuevo globo sonda, una propuesta incoherente sobre subida de impuestos o una frase “buenista” de nuestro Presidente-Robin Hood diciendo que va a robar a los ricos para dárselo a los pobres. Minuto a minuto la realidad económica española se resquebraja, siendo ya el cachondeo de Europa. Sería de risa si no fuese porque esta irresponsabilidad con que se maneja la economía nacional provoca grandes dramas sociales, familiares y personales en forma de paro y pobreza.
En lugar de poner la economía a trabajar, nuestro fenómeno social Zetapé está decidido a tirar la casa por la ventana, quemar las pocas naves que van quedando y arruinar el país para mucho, mucho tiempo.
Un presidente que en tan solo cinco años de gobierno ha sido capaz de venderse a los terroristas de ETA (con arrepentimiento posterior), a nuestros socios europeos (regalando fondos para otros países), a los nacionalistas radicales y a los sindicatos, finalmente ha llegado a dónde iba. No queda más. Sin credibilidad, sin noción de la realidad y atendiendo solo a sus expertos en marketing y a beneficiar “como sea” a sus amigos, este gobierno no depara otra cosa que el desastre económico nuestro y de nuestros hijos.
La imagen dada esta semana por el gobierno no puede ser más frustrante: ministros que hacen propuestas de parvulario, vicepresidentas económicas desmentidas a los diez minutos de anunciar una medida y un presidente que toma en solitario importantes decisiones. No hay ninguna idea para salir de la crisis, salvo crear nuevos subsidios.
Nuestro presidente ya parece preocupado tan solo en llevarse bien con los sindicatos. Lo dijo en una campaña electoral: él quiere ser el único presidente español al que no se le ha hecho una huelga general y que no ha congelado el sueldo de los funcionarios. Puestos en esta circunstancia, no sabemos si las tragaderas de Zetapé tendrán la suficiente holgura para lo que sindicatos, republicanos catalanes y demás familia le tienen preparado.
La semana que termina ha generado un punto de inflexión que ha podido apreciar todo el mundo. El gobierno está agotado. Ya ni los medios de comunicación afines son capaces de endulzar su imagen tras el espectáculo de los 420 euros y las ¿propuestas? de subida de no se sabe cuántos y qué impuestos. Zapatero lo sabe. Con la huida hacia delante de esta semana, ha demostrado que el futuro de España le da igual. Sólo le preocupa que se le recuerde como aquel presidente que nunca dijo no. Zapatero se parece cada vez más a Nerón, aquel emperador romano que prendió fuego a Roma porque sus súbditos ya no le querían. De la misma forma Zetapé pretende dejar al PP el mayor pufo posible antes de que le echen del gobierno.