Una oposición escasa de ideas y condicionada desde fuera. Esto es lo que pudieron ver los espectadores del último Pleno que celebró el Ayuntamiento de Caravaca la semana pasada. Escasa de ideas porque ante su falta de criterio, les faltó tiempo para posicionarse al lado una empresa que plantea sus cuitas al Ayuntamiento y en contra del pueblo de Caravaca, aquel al que han jurado o prometido defender.
Resultó curioso ver como aquellos que llevan falsamente el aura de los “derechos sociales de los desfavorecidos”, a la hora de elegir escojan ir contra el Ayuntamiento y a favor de la empresa y los millones de euros que reclama.
Sin duda una postura más prudente les hubiera dejado menos en evidencia y les habría alejado de la imagen que dieron, pareciendo los abogados de las constructoras en un juicio contra el consistorio caravaqueño.
Gobernar no es fácil, y menos en un momento como el actual. Hay que recordar que el asunto del que hablamos se inició en el año 2006, cuando en un concurso público, una generosa Unión Temporal de Empresas formada por constructoras de primer orden de la Región, ofertó obras por valor de 15 millones de euros a cambio de los terrenos del actual campo de futbol. Sin duda era una magnífica operación, beneficiosa para los vecinos de Caravaca que así podían contar con infraestructuras, jardines, campo de futbol e instalaciones nuevas, difíciles de acometer con los presupuestos ordinarios; y favorable para las empresas que podían contar con suelo urbano y magníficamente situado, para realizar sus promociones de viviendas.
El contrato vigente ha ido solventando con acuerdos todos aquellos problemas que han ido surgiendo durante la evolución de las obras,… justo hasta que la CRISIS llegó a nuestras vidas. Las de todos: familias, comercios, ayuntamientos y por supuesto, constructoras que han sido las primeras perjudicadas por la política económica socialista.
Tal vez la clave del asunto esté en que los terrenos del antiguo campo de fútbol se han devaluado y ya no valen 15 millones de euros. Quizás el problema sea que hay un contrato firmado por la UTE donde se compromete a esos 15 millones de euros y ahora lo quiere rescindir, porque ya no es rentable. Posiblemente si no tuviéramos la crisis actual no estaríamos hablando de este asunto.
Pero eso al Psoe local le es indiferente. Prefieren desgastar al equipo de gobierno municipal, previo pago de una millonada, antes que defender unidos los intereses de todos los caravaqueños. Se han retratado.
Es una pena, pero esto eclipsó el resto del Pleno, donde debatimos asuntos tan importantes como la bajada de impuestos (IBI rústico, construcciones, plus valía) y las bonificaciones y facilidades para abrir negocios y crear puestos de trabajo estable.
También se aprobó la creación de la Comisión Especial de Sugerencias y Reclamaciones y la Oficina de Quejas y Sugerencias. Una innovadora fórmula de interrelación entre el ciudadano y su Ayuntamiento.
De estas cosas no habla la oposición, aunque lo significativo no es que se hable de las cosas. Lo fundamental y lo que realmente importa a la gente es que se lleven a cabo. Seguimos trabajando.

Nuestro fenómeno social elevado a presidente del gobierno ha dicho esta semana que nos va a subir los impuestos un 1,5% del PIB. Le faltan 15.000 millones de euros que nos va a pedir a todos los españoles a modo de derrama generalizada y seguramente, injustamente distribuida.


